Siempre eme gustó mucho esa poesía de Rubén Darío. Es muy linda. Ahora se sigue soñando, claro que sí, con niñas con poderes como las Winx..siempre habrá sueños en los comienzos de la vida. Gracias, María Mercedes por recordarme esta poesía... ATHENEA.
EL MAR Escúchame mar: ahora me voy. Me voy pero no te dejo porque es imposible dejar el corazón y llevarse tan solo el cuerpo...
Me voy hacia tierra adentro pero llevo pegado a los costados todo tu mundo abierto de promesas que has dejado colgadas de mi alma mensajera.
Y llevo tus olas y la furia de tus vientos contrapuestos, y la sangre de tus gentes laborantes y de las gentes que se pierden en tu frontera maldita.
Y llevo tu magia y tus misterios, tus colores y el ronroneo incesante de la música de tu cuerpo cuando choca con el aire o cuando besa las arenas soñadoras de las playas recelosas. Y llevo, sobre todo y más que nada, llevo todas tus promesas y todos tus silencios...
Te llevo, mi mar, hacia donde la tierra huele y sabe a materia prometida, donde el viento choca con las rocas y el agua no tiene salitre ni peces, ni algas, ni cangrejos...
Siempre eme gustó mucho esa poesía de Rubén Darío. Es muy linda.
ResponderEliminarAhora se sigue soñando, claro que sí, con niñas con poderes como las Winx..siempre habrá sueños en los comienzos de la vida.
Gracias, María Mercedes por recordarme esta poesía...
ATHENEA.
EL MAR
ResponderEliminarEscúchame mar:
ahora me voy. Me voy
pero no te dejo
porque es imposible dejar el corazón
y llevarse tan solo el cuerpo...
Me voy hacia tierra adentro
pero llevo pegado a los costados
todo tu mundo abierto de promesas
que has dejado colgadas
de mi alma mensajera.
Y llevo tus olas y la furia
de tus vientos contrapuestos,
y la sangre de tus gentes laborantes
y de las gentes que se pierden
en tu frontera maldita.
Y llevo tu magia y tus misterios,
tus colores y el ronroneo incesante
de la música de tu cuerpo
cuando choca con el aire
o cuando besa las arenas soñadoras
de las playas recelosas.
Y llevo, sobre todo y más que nada,
llevo todas tus promesas
y todos tus silencios...
Te llevo, mi mar,
hacia donde la tierra
huele y sabe a materia prometida,
donde el viento choca con las rocas
y el agua no tiene salitre
ni peces, ni algas, ni cangrejos...
Pero te llevo hasta la próxima.